Para empezar, tengo que aclarar la pronunciación del título de esta publicación. Debéis imaginarlo como lo pronuncia este "hombre" en el vídeo que os dejo y al que accederéis pinchando la palabra subrayada. No es un tipo que me caiga especialmente bien (por no decir cosas más bárbaras sobre él, que aunque él no se cortara un pelo en sus días, yo si lo hago) pero me hace mucha gracia este vídeo.
Hoy os voy a contar una sandez que diría mi padre. Porque parece que a mí las sectas u organizaciones religiosas me siguen en el extranjero.
Todo empezó un domingo soleado en el año 2005 (hay que ver lo viejuna que me hago) del mes de agosto, cuando estaba en Swansea (Gales) en un curso de estos de inglés de los que aprendes poco, pero te lo pasas teta. Estaba en mi "casa" (prefabricada de esas de quita y pon) con mi "madre" la alcohólica. (Esto sería material para otra publicación, la verdad). Mi compañera de casa se había ido a una comida y yo había quedado con los amigos más tarde. Yo me encontraba viendo la tele tranquilamente mientras que mi "madre" estaba en su habitación, probablemente finiquitando la botella de vodka, y alguien llamó a la puerta. Abrí y preguntaron por mi madre, así que la llamé. Se asomó por la ventana primero para ver quién era y su comentario hacia esa persona fue en plan... "Joder, esta pesada aquí otra vez, a ver qué coño quiere". Pero igualmente, le abrió la puerta a la mujercilla que se encontraba ahí y la dejó pasar. Yo, por no quedar mal, las acompañé en la cháchara en el salón, aunque no presté mucha atención... hasta un momento concreto. El momento en el que la invitada se dispuso a sacar una Biblia (o un libro de estos religiosos, no estoy segura cual era) y mencionó a San Mateo (Matthew) y le leyó unos versos a mi "madre" (Aún no sé cual era la interpretación de los mismos, porque ya os digo que no las escuchaba mucho, solo estaba allí por hacer bulto). Ella se emocionó porque su hijo (al que no vimos JAMÁS y no sabemos, ni sabremos, cuál era su paradero) también se llamaba Matthew y se lo tomó como una señal. Yo me quedé alucinando, porque de repente cambió su opinión hacia nuestra invitada, y charlaron y charlaron, hasta que ya la mujer de la Biblia decidió marchar. La señora que me acogía cerró la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, se giro y tras un suspiro dijo algo así como "Qué razón tiene esta señora... qué razón. Qué gran y buena persona es" y yo pensé "y tú qué hipócrita o inestable, que cuando ha llegado te ha faltado azotarle con la escoba para que se fuera". El caso es que después comentó que era una señora de las que visitan las casas de la gente para ver cómo se encuentran y demostrarles que Dios siempre tiene algo escrito para ellos. Fíjate... Dios, que es un hombre de muchos recursos, ¿no sabéis? Y dejó un panfleto sobre la iglesia, y unirse a las reuniones y bla, bla, bla. Total, una testigo sin uniforme.
Y en relación a esta anécdota, tengo una muy parecida que relatar que me ocurrió aquí en Islandia:
-Estaba yo esperando al autobús para ir a otra facultad a una de mis clases y había al lado mío un chico muy trajeado, vistiendo un abriguito muy formal y llevaba una carpetita en la mano. Según llegué, se me quedó mirando y yo sabía que interés por atracción física no había, porque los islandeses no son de los que se te quedan mirando a ver cual es tu reacción y comprobar las posibilidades que tienen, así que miré de reojo y ví una chapita en la solapa del abrigo con su nombre. Efectivamente, yo pensé "bueno, un testigo de estos, espero que no se me acerque". Pues a pesar de estar yo con los auriculares y todo, se me acercó y mantuvimos una conversación:
Chico trajeado.- (Algo incomprensible en islandés)
Yo.- No, lo siento, no hablo islandés. (En inglés, claro)
Chico trajeado.- Ah, vale, perdón
(2 minutos de silencio)
Chico trajeado.- Entonces... ¿eres extranjera entonces? ¿Estudiante? ¿Qué estudias? ¿De dónde eres? ¿Por qué Islandia?
Yo.- (Ya os sabéis mis respuestas, no pienso escribirlas...)
Chico trajeado.- Ahhh...¿y qué tal te va? ¿Bien?
Yo.- Sí, muy bien, muy contenta
(2 minutos de silencio)
Chico trajeado.- Y...¿puedo hacerte una pregunta sobre religión?
Yo.- (Pensando: "vale, ya está, estaba tardando") Sí, claro que puedes.
Chico trajeado.- ¿Eres religiosa? ¿
Yo.-Nop, no creo en Dios. Gracias por el interés.
Chico trajeado.- ¿Y tu familia?
Yo.- Sí, mi famila es católica, pero yo no he seguido sus pasos. Gracias por el interés.
Chico trajeado.- ¿Por qué no?
Yo.- No tengo por qué seguir algo que ha impuesto alguien que no me ha demostrado que de verdad existe. He estudiado religión, no me convence, así que no creo.
Chico trajeado.- Bueno, pues te dejo esta tarjea por si cambias de opinión, serás muy bien recibida. Deberías echarle un ojo a la página en internet, te la dejo escrita en la tarjeta. Suerte.
Yo.- ¡Gracias! (Me pongo los auriculares rápidamente y el me mira, me sonríe y sube al autobús).
Al llegar a casa, tenía curiosidad y me metí en la página web que me recomendó. Era un Mormón d'esos. Yo pensé que era un Testigo de Jehová, de toda la vida, pero no, era un Mormón d'esos. Y quería que me uniera. Yo. Ay, que me LOL.
Bueno, no era un texto muy interesante, pero quería compartir ambas anécdotas con vosotros. A mí siempre me han parecido, cuanto menos, curiosas.
Y la segunda razón que tenía para publicar era porque estoy esperando a unos huéspedes que llegan de madrugada, son las 2.21 de la noche y me abuuuurrrrrrro muchísimo, así que aquí tenéis.
¡Hale! ¡Buenas noches!