lunes, 22 de noviembre de 2010

¡¡¡NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA!!!

Os he mentido como una bellaca... No os traigo noticias recientes, en realidad os vengo a contar algo de hace varios fines de semana, un viaje de fin de semana con ESN Reykjavík. El viaje se puede resumir en un tour por el sur y una mañana de 'hiking' sobre un glaciar, pero os seré más detallada. (No es que me acuerde, porque si me conocéis bien, sabréis que tengo una memoria horrible, pero nos dieron un planning, muy majos ellos).
Salimos 90 estudiantes Erasmus de la ciudad el sábado día 6 de Noviembre, a las 9 de la mañana (por lo que algunos no pudimos asistir a una fiesta que hubo el viernes noche... ¬¬). La primera parada la realizamos en Seltjalandsfoss, una cascada en la que yo no había estado y que me gustó muchísimo. Creo que sobra decir que me gustó, ¡ES UNA CASCADA! No podíamos esperar otra cosa. Lo que esta tiene de distinto es que se puede pasar por detrás, pero aquel día no lo hice porque la parada era muy corta y había helado, así que me daba un poco de miedito. Ya volveré el semestre que viene y no me quedaré con las ganas.
Después de esta parada, nos dirijimos al glaciar Sólheimajökul y allí realizamos hiking. Hiking es en plan senderismo, pero sobre el glaciar llevábamos crampones en los pies (pinchos para engancharnos y no resbalarnos) y un 'ice-stick' en la mano, que quizás no lo utilizáramos mucho, pero estaba bien llevarlo. Este glaciar se encuentra cerca del volcán más famoso de Islandia (o al menos, en el último año), el Eyjafjallajökull (más conocido por los americanos como 'E-15' o 'Kevin'). Durante nuestra caminata pudimos ver montones de ceniza que todavía hay sobre el hielo de cuando el volcán entró en erupción este año, lo cual llama mucho la atención puesto que el hielo se ve blanco o azulado y la ceniza posada sobre él totalmente negra crea un contraste bastante...curioso. He de mencionar que nuestro guía se llamaba James y no era islandés. ¿Adivináis de qué país era? Sólo diré que cuando le oí hablar, me recordó a mi entrenador y pensé "Paula, estás loca y obsesionada". Más tarde alguien le preguntó algo porque no le había entendido bien y se disculpó porque probablemente nos costará entender su acento...neozelandés. (¡Así que tan loca y obsesionada no estoy!).
Terminamos este grato paseo por el glaciar, en un día con un tiempo estupendo y muy soleado, sin mucho frío, y nos dirigimos a una piscina termal natural llamada Seljalandslaug. No hay nadie que se ocupe de ella, la gente simplemente va a allí, pasa un poco de frío y se mete al agua calentita, que es natural. Esta piscina también me resultó cuoriosa, porque está caliente pero a unos 25m hay un río que, evidentemente, tiene el agua helada. Era muy gracioso ver a los "HOMBRES" correr a bañarse al río y volver corriendo a la piscina... porque mientras estaban en el agua fría gritaban como nenazas. Sí, bueno, es comprensible, a ver quién tiene huevos de meterse en ese agua, yo los admiro, pero era bastante gracioso por lo contradictorio de la situación. Jajajajaja.
Después de un baño en esa piscina (en la cual yo no me bañé porque no estaba muy limpia y yo pasaba bastante) nos dirigimos a Heimaland, donde íbamos a cenar, a fiestear y a dormir. En ese orden cronólogico y de preferencia. El lugar era algo en plan polideportivo, nos dejaron unas colchonetas, las tiramos en el suelo y con el saco de dormir encima de ellas, habíamos montado nuestras camas. Cualquier sitio es bueno para dormir, a mí me valía (y después de la paliza de todo el día, más aún). Cenamos dos hamburguesas y nos dieron 4 cervezas a cada uno, de las cuales yo me bebí 2 y vendí otras 2 (hay que hacer negocio como se pueda), porque llevaba una minibotella de vodka 'Eristoff gold' que después descubrí que se trataba de vodka-caramelo. Había muy buen ambiente allí, llevaron música de fiesta y aunque eran todo el tiempo las mismas 20 o 25 canciones, nos lo pasamos genial. Malin llevo tabaco sueco, de ese que no se fuma, sino que se mete en la boca entre el labio y el diente, lo probé...y en qué horita. Además de estar malísimo, sienta fatal. La fiesta la resumiré diciendo que fue una completa locura, se vieron cuerpos desnudos y todo... Aunque creo que en ese momento yo ya estaba metida en el saco de dormir, después de que el tabaco ese me afectara demasiado y tuviera que irme a descansar...jajajajaja. Llamadme floja si queréis, pero os recuerdo que el tabaco y yo no somos precisamente amigos, y menos aún si lo mezclamos con alcohol. Así que después de una grata charla sobre cine, nos dispusimos a dormir y hasta la mañana siguiente.
El domingo 7, a diferencia (por desgracia) del día anterior, nos hizo un tiempo horrible. Fuimos a la playa de Dyrhólaey sobre las 11 o así, como estaba planeado. También es digno de mención que éramos todos muy obedientes y sin monitores ni jefazos que nos controlaran, seguíamos el plan de muy buena forma. Esta playa de la que hablo es de arena negra y es muy peligrosa, nos alertaban encarecidamente de que no debíamos acercarnos a la orilla... Del viento que hacía, no podía casi ni andar y además llovía, y eso dolía en la cara, así que sin hacer fotos ni nada, eché un ojo y me volví al autobús. Después paramos a comer en un sitio que estaba de camino a nuestro siguiente destino: Jökulsárlón. Esto es un lago glaciar que esta cerca del Vatnajökul, y es muy bonito, pero es más bonito cuando hace más tiempo. Aquí hice lo mismo que en Dyrhólaey: bajé, hice un par de fotos y después de cansarme por intentar sobrevivir, me volví al autobús.
Por último, nos pusimos en marcha de regreso a Reykjavík, aunque la llegada no la tuviéramos asegurada porque por el mal tiempo igual no podíamos hacer el camino en buenas condiciones y tendríamos que quedarnos a pasar la noche fuera. Es que aquí cuando el viento se pone bruto... es bruto de verdad, horroroso. No os preocupéis por el frío ni la lluvia ni la nieve o el hielo, ¡odiad el viento!

Este es el resumen de un fin de semana bastante completito y entretenido. Me encantan este tipo de viajes porque lo tenemos todo: ¡fiesta y turisteo!


Creo que tengo poco más que contar, solo que ahora organizamos fiestas los viernes para los estudiantes Erasmus... y el viernes pasado fue la primera. Creo que tengo poco más que contar, solo que ahora organizamos fiestas los viernes para los estudiantes Erasmus... y el viernes pasado fue la primera. Fuimos primero a Aurora de 'pre-party' y después nos dirijimos a Zimsen, o lo que para otros es 'La Tierra Media'. (Jajajajaja, comentarios aparte). La fiesta se fue ampliando hasta las 6.30 de la mañana, para que veáis que aquí también se montan buenas. Esta fiesta fue una 'Erasmus'en toda regla, de esas en plan estereotipo, de las que os imagináis a todos los estudiantes pedísimos y desfasadísimos. Jajajaja.
Este viernes la fiesta se organizó para ir a Eleven, y estuvo genial, aunque tuvieran la música tan alta que a día de hoy todavía no consigo oír por el oído izquierdo. La 'pre-party' volvió a ser en Aurora, y después de este día estoy completamente segura de que tengo el estómago de acero después de todo lo que mezclé y he sobrevivido... vodka con zumo de manzana, ron con coca cola, daiquiris de fresa, mojito, cerveza... Y creo que tengo que agradecérselo al Zapata y a esas noches de chupitos a mansalva, que me han otorgado un título en 'Máster en mezclas' o algo así... Jajajajaja.

Os voy dejando por el momento, todavía me queda contaros mi vida deportiva y comentar algunas cuestiones lingüísticas que se han modificado últimamente y que la gente no se ha tomado muy bien.

¡Un saludo!

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Intentando ponerme al día...

No solo en lo que al blog respecta, como comprenderéis, pero últimamente mi vida social ha estado bastante activa, y tengo muchísimo retraso en cosas de la uni. Ya véis, ahora me ha dado por llevar las cosas al día... o al menos, lo intento.

Supongo que deberé empezar por contaros sobre el fin de semana pasado. Pues bien, el viernes fue más bien de relax, Kniting Meeting por la tarde y poco más, porque al día siguiente teníamos excursión a un glaciar, el Langjökull. Fuimos en autobús hasta la base del glaciar y desde ahí nos subieron en un vehículo especial para nieve y hielo y demás, 40 personas componían el primer grupo y otras 40 el segundo. Aquí las excursiones están muy solicitadas, por lo que podéis ver. Estuvimos allí arriba tomando el almuerzo, pasando fresquito y haciendo muchas fotos. Un paisaje IMPRESIONANTE, era como estar en la cima del mundo. No me extraña que Edurne Pasabán arriesgue su vida por ver algo tan fascinante, y eso que seguro que no tiene nada que ver. Era como si divisaras el mundo desde el infinito. Además, siempre hemos tenido suere en este tipo de viajes porque ha habido buen tiempo, por lo que estar en esa cima helada, con un sol espléndido y viendo todo aquello... la verdad es que paralizaba la respiración, e incluso ahora no tengo palabras para describirlo como se merece.
A la vuelta a Reykjavík hicimos algunas paradas en sitios donde ya habíamos estado, y al llegar a casa el cuerpo solo pedía una ducha caliente para templarse. Después de ello, tocaba salir, por supuesto, ya que se celebraba en Aurora Guesthouse otra fiesta. Pero esta era oficial, fue multitudinaria. Estábamos preocupados porque el evento del facebook informaba que íbamos a ser unos 70 y no sabíamos dónde podría meterse tanta gente en la cocina de Aurora, pero finalmente algunos se quedaron fuera. He de agradecer este hecho, porque por eso nos enteramos de que se veían las Auroras Boreales esa noche, porque los chicos que había fuera avisaron, y nosotros subimos corriendo a la habitación de Cris a verlas desde el balcón.
No os voy a contar lo que sentí cuando las ví allí arriba, verdes, oleando en el cielo estrellado que se extendía sobre nosotros... más que nada, porque las palabras que escribiera serían insuficientes para describir la emoción que sentí, la satisfacción, la alegría... y tambíen, por una parte, melancolía. Porque aunque sea uno de los fenómenos naturales que más me apasiona (si no el que más, y probablemente por culpa de una infancia plagada de fines de semana viendo Balto) no es lo mismo si no puedo compartirlo con la gente que solo me ve en la distancia... Pero no me apetece ponerme sentimental ahora, os echo de menos, me encantaría compartirlo con vosotros, pero también significó mucho que algo tan especial para mí, lo viviera con esta nueva gente que también forma parte de mi "nueva" vida.
 Después de la fiesta en Aurora, poco más, simplemente vagabundear por garitos y al ver que todavía no se había empezado a poner interesante la noche (eran las 2 a.m, los islandeses se parecen más a los españoles de lo que todos pensamos) por lo que decidimos marcharnos a casa.

Siguió la semana, como de costumbre, pocas cosas interesantes a excepción de una cena exquisita en casa de Gertel el martes. Después la emoción aumentaba a medida que se acercaba el jueves, puesto que mi querida hermana iba a llegar ese día a visitarme, pero los controladores aéreos franceses quisieron complicarnos un poco la existencia. Lo que ellos no saben es que las de Lucas unidas son bastante imparables. Así que conseguimos que llegara, un día más tarde, pero llegó. Así que el viernes solo pudimos salir a cenar y a Oliver, por supuesto. Y, evidentemente, Tata estaba MÁS que cansada, así que nos fuimos prontillo a casa, además al día siguiente partíamos en un viaje de fin de semana.
Este viaje estuvo genial, primero fuimos a las cascadas a las que hemos ido más veces, Barnafjördur, y después fuimos a una cueva en el culo del mundo (me sentía Willy Fog cuando hizo el viaje al centro de la tierra, porque ÉL TAMBIÉN LO HIZO) para que algunos hicieran caving. Yo no fui uno de ellos.
La noche la pasamos finalmente en una cabañita de madera muy bonita y acogedora cerca de  Hveragerdi. Intentamos hacer una barbacoa, pero no funcionaba, y como tenía un hot-pot la cabañita, nos estuvimos bañando por la noche y bebiendo, disfrutando, riendo, charlando... Nos lo pasamos bastante bien.
A la mañana siguiente nos levantamos y nos dirijimos a un río que estaba "supuestamente" a 3km de donde partimos andando, pero eso debían ser 3km en Canarias, porque había más distancia SEGURO. Este río NO era un río cualquiera, porque estaba calentito, y hasta que llegamos a él vimos muchas "fumarolas" como dice Manuel. Aunque hacía mucho frío, os podéis imaginar cuánto, igualmente nos quitamos la ropa y nos metimos al río, que habíamos salido de casa preparadas con el bañador puesto debajo de la ropa. PAsamos allí un buen rato hasta que decidimos que nuestro pelo estaba suficientemente congelado como para salir del agua, nos volvimos a vestir y fuimos a comer.
Después del río, fuimos CASI CONGELADOS a ver el Geiser, que Tata lo quería ver, y allí fuimos. Tuvimos un poco de "desacuerdo" en ese plan, pero la gente es muy amable y comprensiva, al final accedieron a ir... Lo cual agradezco muchísimo :)
Teníamos pensado, después de esto, ir a un restaurante Vikingo, pero ya anocheche muy pronto, así que nos fuimos a casa directamente. La verdad es que no vino nada mal, porque estábamos todos bastante cansados.

Al día siguiente preferí NO ir a clase de Sintaxis y quedarme con Tata dando una vuelta por Reykjavík, comiendo y tomando café en Babalú, por supuesto. Por la noche fuimos a entrenar, y estuvo muy divertido. Todo el mundo soltando palabros en español, probando, preguntando... Todo genial. Si es que estos islandeses son más majos... Los neozelandeses un poco más vacilones ¬¬ pero se les perdona. Jajajaja.
Tata se fue después de madrugada, y aquí me quedé... y vuelta a la realidad a intentar ponerse al día con la uni.

Así contado MUY rápidamente es todo lo que hay, espero ir más al día de aquí en adelante y publicar más cosas polémicas o que inviten a la gente a participar, como cuando escribí sobre la filología. Gracias por leerme y dar opinión.

También quiero que mi blog sea más como el de Silvia, que es concreto y ameno. Solo que ella suele llevar las cosas más al día, no como yo. Maldita procrastinación...

¡Un saludo para todos!