martes, 7 de diciembre de 2010

Miss-eando

Cuando llegué aquí, os voy a ser sincera, no extrañaba mucho aquello. Tampoco extrañaba mucho a aquellos. Lo dije en publicaciones anteriores, probablemente se debiera a que os esforzabáis por haceros sentir muy presentes. Pero ha llegado el momento, y quiero estar allí.
He sobrevivido a una semana, o al menos 5 días, viviendo en la universidad. Y cuando digo 'vivir' es VIVIR, de verdad, desde las 10 de la mañana hasta las 8 de la tarde, de continuo. Comiendo y cenando allí, tomando descansos, y de paso estudiando. Tantas horas allí me han servido para crear vínculos con la gente y socializarme un poco más, aunque no lo parezca, y es que la época de exámenes es muy útil para que la gente se una. Creamos un grupo de estudio bastante majo, y allí nos pasábamos los días. Así salieron temas de conversación como... "El tiempo libre en España" o "El momento post-trabajo",es decir, cuando se sale de clase o del curro. En conclusión: ir de cañas.
Como decía, nunca había echado en falta España hasta esta semana pasada. Recuerdo cuando al salir del último examen de selectividad (juventud, divino tesoro) nos fuimos a tomar unas cañas para celebrar que éramos libres. Tal y como voy a hacer hoy, mañana, pasado, el otro, el otro...

Recuerdo cómo en 2º de carrera después de nuestro último examen en junio, nos fuimos a comer patatas fritas y a beber tinto de verano al edificio D.

Recuerdo cómo un día cualquiera, después de trabajar en la piscina, me fui a tomar una caña.

Recuerdo un día cualquiera, una noche en Madrid de "salir de tranquis" y únicamente bajar a la cervecería de la calle Blasco de Garay a tomarnos una Guiness...

Me acuerdo, también, de los miércoles en el 100 montaditos con todo a 1€, sin razón aparente, simplemente porque ¡era miércoles y era día de ir al 100 montaditos!

Las mañanas en las que planificabas a qué clase faltar para en la otra hora poder ir a la cafetería a 'celebrar el cumpleaños de Laura', incluso en abril aunque el evento hubiera sido en noviembre, con un croissant a la plancha y un zumo de naranja natural. Mañanas de cafetería porque sí, en conclusión.

Me acuerdo de días libres cualquiera en el que no tienes nada que hacer y llamas a alguien, "¿una caña en la Fakultad?" (con 'k', porque esa letra marca la diferencia, y los que sean de Talavera entenderán por qué). La caña era seguida por otra, y otra... O días de verano en los que te aburres en casa y vas a hacer más amena la mañana a alguien que trabaja cerca... y a mediodía terminas en la Fakultad, claro.

Recuerdo aquellos domingos de (anti)depresión en los que la única persona que tiene un momento libre, te lleva a tomar Desperados, y terminas bañándote en una fuente por la noche, y al día siguiente en Madrid...

Y es que, en España, cualquier momento es bueno para tomarse una caña, y sobre todo para salir de tranquis, y que se te vaya de las manos.

Viendo cómo los termómetros marcan bajo cero en una ciudad que está cubierta de hielo como si fuera nieve de verdad mientras, como digo, vives en la universidad, te entra hambre pero la cafetería ya no está de servicio. Decisión: pizza. Pero no es verano, no es Talavera, no podemos coger una pizza e ir a la ronda sur a que las señoras se rían de tí mientras la comes tirada en un banco con tu buena amiga, con tu buen amigo... y/o con alguien más.  Empiezas a extrañar esos momentos, en los que si un sábado por la noche no apetece salir de desfase, simplemente coges una hamburguesa, pizza y te sientas en un banco, césped o acera a comer, charlar, debatir y reír.

Tantas horas juntos, teniendo los billetes comprados, tantos días viéndonos, hablando de lo que nos espera al llegar allí, y tanto tiempo hablando y debatiendo sobre qué hacer en "NOCHEVIEJA"...ahora han aumentado mis expectativas en cuanto a mi llegada.

Así que más os vale tenerme ocupada todos los días, llevarme de chupitazos al Zapata, de copas a Caramelo, de cócteles al Bogart, a la Bohème, al Lollypop o a cenar al Jardín de Bambú.
Solo pido que me hartéis de vosotros y de vuestros momentos, porque no quiero volver a sentir esto hasta que tenga que volver en mayo. Quiero venirme hasta arriba de momentos que recordad, satisfecha de vosotros para no poder echaros de menos más.


Gracias a mis amigas por las misivas. Las he recibido hoy, y con eso me dáis más ganas aún de querer veros y recuperar el tiempo que no hemos tenido. Os puedo asegurar que os va a sobrar tiempo conmigo en los días que esté allí.
Gracias, además, por hacer que me emocione viendo que me echáis de menos y que formo una parte tan importante en vuestras vidas.

(¡y gracias por las chuches-rojas-con-pica-pica y por las galletas de dinosaurios!)

Con esto, me despido, diciendo que os añoro... y al mismo tiempo, os tengo miedo. ;)

1 comentario:

  1. Se que no es el mejor comentario, pero la experiencia me dice: baja las espectativas porque cuanto más bajas sean mejor será el tiempo que pases, créeme, se bien por qué lo digo, más sabe el diablo por ....

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