jueves, 16 de junio de 2011

Season Finale


¿Os he hablado alguna vez de Babalú? Es que no lo recuerdo. Bueno pues Babalú es una cafetería donde vayas cuando vayas, encontrarás estudiantes de intercambio o algún otro extranjero. En Babalú sirven la mejor tarta de chocolate de la ciudad. Y la de queso. Y la de zanahoria dicen que también está muy buena, pero prefiero no probarla. 

Pues era la última despedida, y como no podía ser de otra forma, fue allí, en Babalú. Pep se marchaba el martes, y de mis amigos era el último que seguía aquí, así que el lunes quedamos para despedirnos. Yo le preguntaba "¿qué se siente al saber que te vas mañana?" ... No obtuve respuesta. Se fue alargando la conversación, recordando momentos;  momentos que como yo dije "son tan lejanos que parecen sueños, a veces dudo que alguna vez sucedieron". Estuvimos mucho tiempo allí, hablando sobre la gente que ya se ha marchado, sobre lo que harán, sobre lo que haremos. No pudimos hablar mucho de esto porque la gente está un poco desaparecida, y lo comprendo. Es momento de reencuentros en casa y volver a empezar después de algo que ha cambiado nuestras vidas, sin duda. Supongo que yo estaré desaparecida también cuando regrese a casa, aunque será más por el miedo a reencontrarme con mis recuerdos. Comprendo la ausencia de la gente, y de hecho yo también intento esconderme, huyendo del hecho de echar en falta a quién ya no está a tu lado.
Una de las pocas personas con las que he tenido contacto recientemente es Manuel. Entre otras cosas, hablamos de cómo están las cosas allí, cómo están aquí, como se ve su futuro… Y la pregunta estrella que él me hizo fue “¿Cómo está Reykjavík sin nosotros?”. Pues la respuesta fue incluso más célebre: “Vacío” contesté. A decir verdad, el centro no está vacío. Ni las afueras, ni los locales, ni las tiendas. La ciudad está llena de caras que ahora se sienten abrumadas ante una ciudad que les acoge con gran recibimiento; ante las bellezas del país; ante todo lo que me abrumó a mí cuando llegué hace meses. Todos son nuevos, todos son turistas, todos son caminantes de paso. Y aunque ellos llenan las plazas, bares y calles, no son ellos. Por eso para mí Reykjavík está vacío; está vacío de mi gente, vacío de sentimientos, vacío de sensaciones. Caminar por Laugavegur no es lo mismo porque no tengo posibilidad alguna de toparme con nadie, aunque a veces lo pienso. Sábados y domingos sin “hangover lunchs” son fines de semana vacíos. Reykjavík sin nadie con quién quedar para un café no es igual que antes. Pero frente a este vacío me consuela pensar que, al mismo tiempo, la ciudad está llena de recuerdos. 

Fui alargando el encuentro, no quería salir de allí. Sabía que una vez que nos separáramos, no volvería a estar con nadie de la gente de este curso; el fin de esta reunión sería el fin auténtico y oficial de mi estancia Erasmus. No volvería a estar con mis amigos, con ninguno de ellos, y menos aquí en Reykjavík. Sé que no debería decir “nos volveremos a ver” al igual que no debería decir “espero que nos volvamos a ver”. No sé lo que pasará en un futuro, no sé dónde iré a parar, ni donde irán a parar los demás. Pero de lo que estoy segura es que tengo la intención de hacer que la verdadera experiencia Erasmus comience cuando este curso termina, porque será cuando de verdad determinemos quiénes son los amigos que hemos hecho, los que seguirán ahí y los que no. Y será el momento de aplicar lo aprendido a la vida, de utilizar esta experiencia en algo más. De demostrar que, en esencia, somos la misma persona, pero ahora hemos crecido. Y prometo intentar que así sea. 

Cuando terminamos las porciones de tarta que habíamos pedido, seguimos hablando, yo siempre con la intención de que no nos tuviésemos que ir. Dejé pasar los autobuses, me iría andando, no me importaba, pero no quería poner un fin a esta etapa. Al final, llegó el momento y nos tuvimos que ir. Quienes me conocen, saben que no me gusta decir adiós, (no solo por el significado, si no por lo mal que suena a mi sentido auditivo) así que después de un abrazo en el que mis ojos quisieron mostrar el significado del momento, sólo pude decir “hasta luego”. 

Quizá fuera por mecánica, pero quizá fue el subconsciente el que hablara por mí sabiendo que algún día ese “luego”  en el que me vuelva a encontrar con mis amigos se producirá.

5 comentarios:

  1. ME ENCANTA ESTA ENTRADA!! Me parece que tiene la forma perfecta, y has conseguido transmitirme ese sentimiento, tanto que hasta se me están cayendo las lágrimas...

    Sabes quién soy!!

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  3. Qué triste Paula! Pero que cierto todo, me has conmovido y eso que yo no he vivido la experiencia Erasmus sino otras,,,
    Seguro que de toda esa gente con la que has compartido tanto en Reykjavík se formaran verdaderas amistades, de esas que por más que pase el tiempo, por más que te alejes o se alejen siguen estando. Los que seguimos estando contigo en mente y espíritu igual no somos todos con los que te fuiste pero los que quedan somos los verdaderos :)
    Y! en definitiva, no estés triste por no ver el Sol porque ello te impedirá ver las estrellas.
    Llevo escribiéndote una carta meses contándote miles de cosas que espero poder reanudar y enviarte por fin!!!!!!!!!
    Te quiero

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  4. Sabes que no voy a decir nada para consolarte ni para hacerte sentir mejor porque creo que en este momento estás sintiendo lo que tienes que sentir, creo que todos los sentimientos son valiosos y nos hacen crecer como persona, y por lo que veo tú estás creciendo mucho y eso me encanta...
    Disfruta de todos los sentimientos que vivas a cada momento y atesóralo como si fuera el único, porque eso es lo que nos hace estar verdaderamente vivos.
    Creo que a veces es imposible reencontrarse con algunas personas fuera de un escenario concreto, otras veces pasa que cuando te reencuentras fuera de ese escenario esa persona no te parece la misma, pero hay otras personas que simplemente entran en tu vida y permanecen siempre, independientemente del escenario que le pongas. Como tú dices siempre quedarán los recuerdos, eso es lo que siempre queda y lo que siempre debemos conservar. Te lo dice una fan incondicional de los recuerdos.
    Con ganas de verte...

    Siamesidad.

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  5. Reykjavík está vacío...pero ahora el mundo está lleno de significado, no crees?

    :)

    Un bico y un abrazo de los buenos.

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