martes, 5 de julio de 2011

Insensibilidad de masas

La publicación de hoy no es conmovedora, ni es bonita. Me parece más bien triste y trágica.
Ayer los islandeses se despertaban con una noticia aterradora: una señora de nacionalidad lituana trabajadora del Hotel Fron, en pleno centro de Reykjavík, había dado a luz y abandonado al bebé en un contenedor de basura. Cuando encontraron al niño, ya había fallecido, no había nada que hacer.
Efectivamente, es horroroso y de una crueldad infinita, e Islandia lloró. He oído que han dedicado un rinconcito al bebé con flores, velas y demás recordatorios, posiblemente para no olvidar esta dolorosa historia.

Me enteré de esta noticia porque cuando mi jefe llegó a casa por la noche, estaba asustadísimo, horrorizado por lo sucedido. Cuando me lo contó, mi cara no mostró ni un gesto de sorpresa. Esta es la primera vez que sucede algo así en Islandia. LA PRIMERA VEZ. Nunca antes habían tenido conocimiento de que algo así ocurriera en este país de 300,000 habitantes aproximadamente, en el que para ellos es una catástrofe que en 10 años se hayan producido 84 muertes en las carreteras. Sí, a tener en cuenta el porcentaje es mucho, pero en España aún más pierden las vidas en un puente yendo de vacaciones.
Al igual que en España se han abandonado bastante niños en contenedores de basura, algunos han resultado tener más suerte, otros no.
Pero el segundo aspecto más doloroso de toda esta noticia es la pasividad de la autora de esta publicación frente a la noticia. Mientras que un hombre maldecía a la mujer que abandonó a su propio hijo sin reparos, yo sólo contesté "A mí no me sorprende mucho, en España pasa bastante".

Después, me invadió el miedo. Miedo porque soy una insensible, porque no me horroriza pensar que una mujer haya abandonado al bebé recién nacido en un contenedor de basura, porque no siento nada. Y no es que mi personalidad sea así, porque sí que me da pena la pobre criatura, pero para mí es una noticia más: una vez más ha pasado lo mismo. Me quedo impasible ante una crueldad de tal calibre, y todo porque la sociedad está corrupta, porque nos acostumbra a presenciar aberracionas tan a menudo y de tal forma que ya ni nos afectan. De eso tengo miedo, de la insensibilidad que el mundo nos impone en estas circunstancias. 

También he de decir que al mismo tiempo que miedo, me doy vergüenza por no haber dedicado más minutos de lamento a un inocente que tuvo que sufrir las consecuencias de un acto sin corazón, y además sin actividad en el cerebro, casi oligofrénica. Pero no me sale, es lo que la sociedad ha hecho de mí, a pesar de que probablemente alguna vez me entristecí al oír una noticia similar.

Además, lo peor de todo es que los que dirigen el mundo se están contaminando de esta insensibilidad de masas al permitir que el resto de los seres humanos sufran como están haciendo mientras ellos no se ven afectados, no intentan impedirlo mientras nosotros en algún momento les dimos nuesra confianza. Es todo egoísmo e interés propio.

Como alguien (Ricardo) ha dicho hoy: "(...) Y luego no quieren que nos indignemos."


No hay comentarios:

Publicar un comentario