lunes, 13 de septiembre de 2010

La Sopa Fría

He ido dejando las publicaciones día tras día, y ahora me enfrento a la actualización de este sitio después de que se me hayan acumulado algunas cosas, por lo que me da pereza escribir tanto. Pero lo haré, por vosotros, querida audiencia.

El viernes... fue más bien poco interesante, ya que no hubo clase y estuve por la mañana haciendo cosas en casa. Por la tarde fui a Downtown con Bárbara, y nos hemos dado cuenta de que esta ciudad es una ciudad en la que NO se usan tuppers, y empezamos a estar de acuerdo con la globalización y con la invasión de chinos, ya que aquí no hay NI UN SIMPLE CHINO DONDE COMPRAR. ¿Esos que hay en España cada 25 metros? Pues sí, aquí no hay nada, NI UNO. Así que habrá que hacer otra expedición a Ikea, como la que hicimos el jueves.
Ikea sí es peligroso. Puedes ir con el pensamiento de comprar tres cosas y luego que resulte que compras 28, porque todo mola un montón, y aunque no lo necesites, te lo compras. Maldito Ikea...
Bueno, el caso es que además de NO comprar tuppers el viernes, nos hicimos fotos por Reykjavík. Las teneis en Facebook, por si las queréis ver. :)
Por la noche no salimos porque al día siguiente había que madrugar, para ir de excursión al Golden Circle (sí, ¡DE NUEVO! :D Y todas las veces que haga falta ) además había un cumpleaños, y no procedía asistir a un cumpleaños al que no estás invitada. (A pesar de que el cumpleañero luego me preguntara el sábado que qué hice la noche anterior. ¿Sería que se percató de mi falta de asistencia? Nunca lo sabremos) Pero,al menos, por ahora, lo veo así. Quizás mañana si hay otro, sí que me presente, quién sabe. Por lo tanto, el viernes nos dedicamos a preparar la comida para el día siguiente, cada una en su casa, y se me ocurrió la feliz idea de hacer una sopa para las dos y meterla en un tupper que encontré por casa. Al día siguiente, efectivamente, madrugamos para ir a hacer nuestro tour.
Primera parada: recolección de ovejas. 
Duración: 2h 30min
Si, alli estuvimos, viendo como los ganaderos recogían sus puñeteras ovejas durante 2h30min después de haberlas tenido libres todo el verano, porque es tradición y solo se ve una vez al año. Ya, bueno, señores organizadores, pero con una hora me hubiera sobrado tiempo. Encima, son unos salvajes, agarrándolas de los cuernos, algunas hasta sangrando. ¡Crueles!
Después nos dirigimos a Gulfoss (OH, YEAH...) y allí fue donde disfruté. Muchísimo. Ese sitio es mi debilidad, sin ninguna duda, es lo mejor que he visto aquí (aunque TODO EN GENERAL me guste en este país, excepto la comida...) Iría mil y una veces, todos los días iría, y me quedaría allí horas y horas. Sin embargo, el sábado la visita solo duró 1h30. Viendo ovejas, media mañana. En un paraíso natural, hora y media.
Bueno, paraíso es una palabra MUY pequeña para ese sitio. Ahí es donde ves el infinito, quiero decir, donde no termina el mundo, sin árboles, sin congestiones, sin estrés, solo con el sonido del agua al caer a una velocidad vertiginosa, con una altura que deja sin habla. Las gotitas se te pegan a la cara, al pelo, a la ropa, y terminas más calado de lo que esperabas, pero te da igual, porque la relajación que te contagia el lugar lo merece. Sin ninguna duda, la naturaleza es algo mágico, y aunque me encante vivir en una gran ciudad, adoro perderme por unos momentos en parajes así, donde se para el tiempo y donde no importa nada más que tú y lo que tienes delante. Una vez una compañera de clase (que es ADORABLE ;) )me preguntó "¿tú al final del día no te paras en la cama a reflexionar cómo eres y cómo te gustaría ser?" Y no, sinceramente nunca me pongo a filosofar, y creo que es porque no he encontrado el sitio adecuado para hacerlo... hasta que llegué aquí. (Gracias, Islandia). Y me temo que aún quedan más sitios así que aún no he visitado...
Allí mismo comimos, yo la sopa (un poco FRÍA) y un sándwich y demás. Después fuimos a visitar los géiseres. Aquí no me paro tanto, porque no me entusiasman como Gulfoss, pero también son increíbles. Vaya rato pasamos con Bárbara posando esperando a que le diese la gana al Strokkur de entrar en erupción para hacer la foto, jajaja. Conocimos más españoles, que parece que somos como los gremlins a veces y con el agua nos reproducimos, en serio. Esta parada duró unos 45 minutos. (No os olvidéis de lo de las ovejas, porque a mí ME DUELE)
Después paramos en un sitio que no sé cómo se escribe, y que la otra vez también visité, pero solo por arriba, lo cual no me gustó nada, porque solo ví campo e inmensidad. Sí, está bien, pero ¿qué significado tenía? Esta vez hicimos una corta caminata y ya lo ví todo entero, con otra cascada incluso, y fue cuando me gustó de verdad. También unos 45 minutos, que no me dio tiempo de ir a ver la cascada tranquilamente.

Al llegar a Reykjavík, fuimos a casa a cambiarnos y demás para poder salir por la noche. Tenía muchísimas ganas de fiesta, ya que no había salido el viernes y porque aquí aún no he desfasado como es común en mi persona. Y si a eso le sumamos que los talaveranos sois tan gentiles de que me restregáis por la cara que se acercan las ferias y que vais a estar borrachos perdidos todo el santo día mientras yo aún me hago un sitio para poder pasármelo más o menos como vosotros, pues la verdad es que me desespero por salir. Así que fuimos a cenar pizza a la guesthouse Lokki (gracias por la invitación :) ) y estuvimos un rato hablando y jugando a las cartas. Posteriormente, salí de fiesta y fuimos al Bar Eleven (somos asiduos, deberían hacernos clientes VIP) y después al Kaffíbarínn (bar de Björk) donde me convencí aún más de que esto no se diferencia tanto de España. Es decir, estoy en la cola del baño y hago amigas (típico para las tías) y una se nos quiso colar para entrar, a lo que una de mis amigas nuevas alegó "Se piensa que por ser alta e ir bien vestida, puede hacer lo que la dé la gana" y sí, eso se pensaba. Nosotras éramos tres, de estatura media tirando a baja, y decidimos entrar las tres al mismo tiempo para evitar que se nos colara la tipa esa. Cuando vamos a entrar, la alta se intentó meter, efectivamente, pero la más pequeña de nosotras le dio un tortazo en la cara, y yo me asusté. Eso es muy español, al menos, muy talaverano. La alta le echó un vaso de cerveza a la cara, y la otra le siguió dando, hasta que conseguimos hacernos un hueco, echarla y cerrar la puerta. Así sí que mola hacer amigas, unidas contra las altas de buen tipo y bien vestidas. (Que se mueran todas...aunque me quede sin amigas. :p ) Después del incidente del baño, volví con el grupo de gente, el cual ví que se había quedado muy reducido, y al cabo de un rato, decidieron ir a casa. Me habían dicho que íbamos a ir a otro sitio al cual todavía no he ido, pero estaban cansados, así que cogí un taxi y para casa. Yo que había conseguido que la cerveza junto al cansancio de la excursión me afectara un poco... Queria quedarme más, hasta temprano, lo que yo diría "hasta los churros" solo que aquí eso es un poco antes y sin churros. Pero bueno, estaba cansadilla, así que... sin más.
Ayer estuve en casa todo el día, lmpiando, ordenando, haciendo nada...así que tengo poco que contar. Y supongo que hoy tampoco será un día destacado, así que me reservo quizás para publicar mañana o pasado.

¡Un saludo y hasta la próxima!

2 comentarios:

  1. Me encanta que encuentres sitios en los que filosofar. Y me encanta leerte y recordar conversaciones...
    adorable-kiss
    Silvia.

    ResponderEliminar
  2. Bueno, no te tortures por las ferias... te recompensamos cuando vuelvas en Navidad! Ya vas cogiendo el ritmillo a aquello... me alegro un montón, pero no te acostumbres demasiado, que tienes que volver! A ver si hoy hablamos... yo me iré luego a la biblio... pero a las 9 y 15, hora española volveré... a ver si te pillo conectada! maucks!

    ResponderEliminar