Os he mentido como una bellaca... No os traigo noticias recientes, en realidad os vengo a contar algo de hace varios fines de semana, un viaje de fin de semana con ESN Reykjavík. El viaje se puede resumir en un tour por el sur y una mañana de 'hiking' sobre un glaciar, pero os seré más detallada. (No es que me acuerde, porque si me conocéis bien, sabréis que tengo una memoria horrible, pero nos dieron un planning, muy majos ellos).
Salimos 90 estudiantes Erasmus de la ciudad el sábado día 6 de Noviembre, a las 9 de la mañana (por lo que algunos no pudimos asistir a una fiesta que hubo el viernes noche... ¬¬). La primera parada la realizamos en Seltjalandsfoss, una cascada en la que yo no había estado y que me gustó muchísimo. Creo que sobra decir que me gustó, ¡ES UNA CASCADA! No podíamos esperar otra cosa. Lo que esta tiene de distinto es que se puede pasar por detrás, pero aquel día no lo hice porque la parada era muy corta y había helado, así que me daba un poco de miedito. Ya volveré el semestre que viene y no me quedaré con las ganas.
Después de esta parada, nos dirijimos al glaciar Sólheimajökul y allí realizamos hiking. Hiking es en plan senderismo, pero sobre el glaciar llevábamos crampones en los pies (pinchos para engancharnos y no resbalarnos) y un 'ice-stick' en la mano, que quizás no lo utilizáramos mucho, pero estaba bien llevarlo. Este glaciar se encuentra cerca del volcán más famoso de Islandia (o al menos, en el último año), el Eyjafjallajökull (más conocido por los americanos como 'E-15' o 'Kevin'). Durante nuestra caminata pudimos ver montones de ceniza que todavía hay sobre el hielo de cuando el volcán entró en erupción este año, lo cual llama mucho la atención puesto que el hielo se ve blanco o azulado y la ceniza posada sobre él totalmente negra crea un contraste bastante...curioso. He de mencionar que nuestro guía se llamaba James y no era islandés. ¿Adivináis de qué país era? Sólo diré que cuando le oí hablar, me recordó a mi entrenador y pensé "Paula, estás loca y obsesionada". Más tarde alguien le preguntó algo porque no le había entendido bien y se disculpó porque probablemente nos costará entender su acento...neozelandés. (¡Así que tan loca y obsesionada no estoy!).
Terminamos este grato paseo por el glaciar, en un día con un tiempo estupendo y muy soleado, sin mucho frío, y nos dirigimos a una piscina termal natural llamada Seljalandslaug. No hay nadie que se ocupe de ella, la gente simplemente va a allí, pasa un poco de frío y se mete al agua calentita, que es natural. Esta piscina también me resultó cuoriosa, porque está caliente pero a unos 25m hay un río que, evidentemente, tiene el agua helada. Era muy gracioso ver a los "HOMBRES" correr a bañarse al río y volver corriendo a la piscina... porque mientras estaban en el agua fría gritaban como nenazas. Sí, bueno, es comprensible, a ver quién tiene huevos de meterse en ese agua, yo los admiro, pero era bastante gracioso por lo contradictorio de la situación. Jajajajaja.
Después de un baño en esa piscina (en la cual yo no me bañé porque no estaba muy limpia y yo pasaba bastante) nos dirigimos a Heimaland, donde íbamos a cenar, a fiestear y a dormir. En ese orden cronólogico y de preferencia. El lugar era algo en plan polideportivo, nos dejaron unas colchonetas, las tiramos en el suelo y con el saco de dormir encima de ellas, habíamos montado nuestras camas. Cualquier sitio es bueno para dormir, a mí me valía (y después de la paliza de todo el día, más aún). Cenamos dos hamburguesas y nos dieron 4 cervezas a cada uno, de las cuales yo me bebí 2 y vendí otras 2 (hay que hacer negocio como se pueda), porque llevaba una minibotella de vodka 'Eristoff gold' que después descubrí que se trataba de vodka-caramelo. Había muy buen ambiente allí, llevaron música de fiesta y aunque eran todo el tiempo las mismas 20 o 25 canciones, nos lo pasamos genial. Malin llevo tabaco sueco, de ese que no se fuma, sino que se mete en la boca entre el labio y el diente, lo probé...y en qué horita. Además de estar malísimo, sienta fatal. La fiesta la resumiré diciendo que fue una completa locura, se vieron cuerpos desnudos y todo... Aunque creo que en ese momento yo ya estaba metida en el saco de dormir, después de que el tabaco ese me afectara demasiado y tuviera que irme a descansar...jajajajaja. Llamadme floja si queréis, pero os recuerdo que el tabaco y yo no somos precisamente amigos, y menos aún si lo mezclamos con alcohol. Así que después de una grata charla sobre cine, nos dispusimos a dormir y hasta la mañana siguiente.
El domingo 7, a diferencia (por desgracia) del día anterior, nos hizo un tiempo horrible. Fuimos a la playa de Dyrhólaey sobre las 11 o así, como estaba planeado. También es digno de mención que éramos todos muy obedientes y sin monitores ni jefazos que nos controlaran, seguíamos el plan de muy buena forma. Esta playa de la que hablo es de arena negra y es muy peligrosa, nos alertaban encarecidamente de que no debíamos acercarnos a la orilla... Del viento que hacía, no podía casi ni andar y además llovía, y eso dolía en la cara, así que sin hacer fotos ni nada, eché un ojo y me volví al autobús. Después paramos a comer en un sitio que estaba de camino a nuestro siguiente destino: Jökulsárlón. Esto es un lago glaciar que esta cerca del Vatnajökul, y es muy bonito, pero es más bonito cuando hace más tiempo. Aquí hice lo mismo que en Dyrhólaey: bajé, hice un par de fotos y después de cansarme por intentar sobrevivir, me volví al autobús.
Por último, nos pusimos en marcha de regreso a Reykjavík, aunque la llegada no la tuviéramos asegurada porque por el mal tiempo igual no podíamos hacer el camino en buenas condiciones y tendríamos que quedarnos a pasar la noche fuera. Es que aquí cuando el viento se pone bruto... es bruto de verdad, horroroso. No os preocupéis por el frío ni la lluvia ni la nieve o el hielo, ¡odiad el viento!
Este es el resumen de un fin de semana bastante completito y entretenido. Me encantan este tipo de viajes porque lo tenemos todo: ¡fiesta y turisteo!
Creo que tengo poco más que contar, solo que ahora organizamos fiestas los viernes para los estudiantes Erasmus... y el viernes pasado fue la primera. Creo que tengo poco más que contar, solo que ahora organizamos fiestas los viernes para los estudiantes Erasmus... y el viernes pasado fue la primera. Fuimos primero a Aurora de 'pre-party' y después nos dirijimos a Zimsen, o lo que para otros es 'La Tierra Media'. (Jajajajaja, comentarios aparte). La fiesta se fue ampliando hasta las 6.30 de la mañana, para que veáis que aquí también se montan buenas. Esta fiesta fue una 'Erasmus'en toda regla, de esas en plan estereotipo, de las que os imagináis a todos los estudiantes pedísimos y desfasadísimos. Jajajaja.
Este viernes la fiesta se organizó para ir a Eleven, y estuvo genial, aunque tuvieran la música tan alta que a día de hoy todavía no consigo oír por el oído izquierdo. La 'pre-party' volvió a ser en Aurora, y después de este día estoy completamente segura de que tengo el estómago de acero después de todo lo que mezclé y he sobrevivido... vodka con zumo de manzana, ron con coca cola, daiquiris de fresa, mojito, cerveza... Y creo que tengo que agradecérselo al Zapata y a esas noches de chupitos a mansalva, que me han otorgado un título en 'Máster en mezclas' o algo así... Jajajajaja.
Os voy dejando por el momento, todavía me queda contaros mi vida deportiva y comentar algunas cuestiones lingüísticas que se han modificado últimamente y que la gente no se ha tomado muy bien.
¡Un saludo!
:DDDDDD k chuuuulo!!!!
ResponderEliminarpor fin sabemos de ti!!!
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